Preguntas Frecuentes

   Tenemos respuestas a sus preguntas:   Por Favor, si no encuentra su pregunta no dude en escribirnos.

Reflexiones que podemos hacernos como padres

¿Qué es educar?

Jacques Maritain nos dice que la educación debe ser una forma respetuosa y delicada de suscitar en el niño representaciones, ideas y valores que estimulen en él mismo –nada ni nadie en su lugar- una libre orientación hacia aquello que le ayude a crecer como persona.

“Educar es ayudar a crecer”, una sencilla definición que nos transporta a otra pregunta

¿Quién acompaña a mi hijo a crecer cada día?

Lo que más ayuda a los alumnos es ver cómo vive el profesor aquello que les enseña. Los profesores excelentes tienen en común que son personas íntegras. Son coherentes con lo que dicen y lo que hacen. En Madreterra valoramos la integridad del profesor, ya que la personalidad afecta al modo de pensar, sentir, reaccionar, interpretar y conducirse en la vida. Una personalidad sana es la se conoce a sí mismo, acepta sus limitaciones, asume compromisos, conjuga el realismo con la ilusión  y transmite ideales por los que vale la pena vivir. “El buen profesor conjuga ciencia y arte, mejorando junto con el alumno en su dimensión personal”.(Mañú y Goyarrola, 2011);

El equipo de Madreterra  nos preocupamos cada día de cuidar el ambiente, de ser personas dignas de imitar, coherentes y alegres, conscientes de la importancia del clima que   respiran nuestros niños cada día en la escuela.

¿Ayudamos a crecer cuando imponemos al niño tareas para las cuales no ha desarrollado aún las habilidades necesarias para realizarlas?

¿Qué pasa entonces con su autovaloración, la seguridad en sí mismo, su motivación, con el placer de aprender?

Dice un conocido pedagogo español, “Por mucho que aprendamos a correr más, si no sabemos hacia dónde vamos, es muy poco lo conseguido, es preciso que el hombre se abra al sentido trascendente de la vida”

En Madreterra compartimos la idea de que: el usar nuevas tecnologías en clase tenga un eco positivo en los padres, es un factor secundario para su valoración en favor del desarrollo de los niños, sabiendo que este eco es realmente debido a una falta de información educativa que radica, como afirma Baitello, 2008, en una descripción de nuestra realidad cotidiana de la era digital:

El ser humano se encuentra perennemente exiliado de su casa (su propia piel, su propio cuerpo), porque vaga perdido en una foresta de las imágenes que, en vez de reflejarlo, lo inventan, lo deforman, lo convierten en un holograma, un dibujo que otros dibujan, dulce sueño o pesadilla, que los intereses del mercado sueñan para aumentar sus ganancias”.

Esta es una edad que requiere de movimiento,  actividad y relación social tanto para un saludable desarrollo físico y corporal como para un buen desarrollo en las áreas de lenguaje, conocimiento del entorno y conocimiento de sí mismo.

En nuestro proyecto educativo abogamos porque el uso de las nuevas tecnologías en esta edad, no posibilita el desarrollo de la imaginación y reduce la capacidad de elaborar imágenes propias. No favorece el desarrollo del lenguaje oral, y proporciona modelos esteriotipados de comportamiento.

¿Cómo alimentamos la fantasía del niño para que tenga un pensar creativo?

¿Dejamos volar toda su imaginación para que llegue un pensamiento futuro claro y propio?

El juego es una actividad seria y vital en la primera infancia. Con el juego se cultivan los poderes de la creatividad, la imaginación e iniciativa. En el juego los niños aprenden a relacionarse. Y por eso, en la fase de los primeros siete años la terea de la educación es proporcionar un entorno donde se puedan establecer buenos hábitos de comportamiento, como la memoria, la reverencia, la escucha y el disfrute del mundo natural, estas son nuestras prioridades en la escuela infantil Madreterra.

En Madreterra utilizamos todas las herramientas metodológicas a nuestro alcance para que el niño pueda tocar, mirar, investigar, expresar, observar, admirar y para que dentro de un ambiente cuidado y protegido en el que pueda confiar y se encuentre seguro para que desarrolle su autovaloración, su voluntad, su alegría, su sentir, su seguridad, su confianza en el mundo y su capacidad para enfrentar los retos.

Conseguir el mayor equilibrio entre todas las inteligencias que posee el ser humano es la meta de la pedagogía Waldorf y de Madreterra como requisito  indispensable para el éxito presente y futuro de nuestros niños. En Madreterra queremos que la infancia encuentre un lugar que no quede en el olvido de los corazones de los niños y sean los cimientos fuertes y seguros de un ser humano completo, un ser humano bueno y creativo.

“Un buen presente garantiza un buen futuro”

¿Nos hemos preguntado por qué se está adelantando en nuestra sociedad la adolescencia?

¿Vivimos intensamente todas las  etapas que el hombre atraviesa hasta llegar a la plenitud?

Si supiéramos la importancia de gestar en cada momento lo adecuado a la evolución y a las habilidades del momento, permitiríamos que la infancia volviera a ser un precioso y alegre encuentro con el mundo.

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